Archivo Musical
Todo lo aprendido tenía que quedar grabado
Triangles llegó después de años de ensayos, composición, conciertos y crecimiento como banda. No fue el comienzo de Tokio, sino el momento en que aquella primera historia consiguió quedar fijada en un trabajo de estudio.
En 1989, el mismo año en que el grupo obtuvo el Villa de Madrid y el Villa de Bilbao, todo ese recorrido encontró una forma duradera: su primer álbum.
Antes del disco ya existía una identidad
A mediados de los años ochenta Tokio no solo estaba construyendo repertorio y ganando experiencia en directo. La banda empezaba también a consolidar una imagen reconocible alrededor de su propio nombre.
Este logo original de 1986 pertenece a aquella etapa previa en la que el grupo iba tomando forma antes del salto decisivo que llegaría tres años más tarde.
Logo original de Tokio · 1986
De las canciones del local a un trabajo completo
Grabar un álbum suponía algo diferente a preparar unas cuantas canciones para un concierto. Había que decidir cómo debía sonar Tokio, qué espacio ocuparía cada instrumento y qué personalidad debía conservarse una vez desaparecía la energía inmediata del escenario.
Triangles fue ese momento de definición. Años de aprendizaje tenían ahora que funcionar como un conjunto coherente de canciones.
Convertir una banda de directo en un sonido grabado
Triangles fue grabado en los estudios Red Led de Madrid con Tony López en la producción. Allí había que traducir al estudio el carácter que Tokio había desarrollado durante los años anteriores.
El hard rock aportaba cuerpo, mientras los teclados ampliaban la dimensión melódica y la voz de Manuel Escudero terminaba de dar una identidad reconocible al conjunto.
Un disco también conserva a quienes lo hicieron
El inserto interior permite mirar más allá de la portada. Ahí está la banda que había recorrido buena parte de los años ochenta aprendiendo a tocar, componiendo y buscando un lugar propio.
Por eso Triangles tiene también un valor documental: conserva las canciones, pero además conserva a Tokio en uno de los momentos decisivos de su primera etapa.
Triangles convirtió años de evolución en una identidad musical que podía permanecer.
Los dos Villa habían confirmado el crecimiento de Tokio. El álbum permitió escuchar qué había detrás de aquellos reconocimientos: una banda que había encontrado su propia forma de unir fuerza, melodía y personalidad.
Después del estudio llegaba la prueba importante: que las canciones encontraran público.
Triangles convirtió el trabajo acumulado por Tokio durante los años ochenta en algo que podía viajar mucho más lejos que un local de ensayo o un concierto.
Guitarras, teclados, melodía y la voz de Manuel Escudero quedaban reunidos en un repertorio que mostraba una banda con personalidad propia dentro del rock de su generación.
Una forma de escuchar la personalidad de Triangles
Face To Face permite reconocer varios elementos esenciales de aquella etapa: el equilibrio entre fuerza y melodía, la presencia de los teclados y una interpretación vocal que aporta carácter sin alejarse del enfoque rock del conjunto.
Más que aislar un instrumento, interesa escuchar cómo todos ellos construyen un sonido de banda.
El disco permitió que Tokio dejara de ser conocido únicamente por quienes ya habían visto al grupo en directo.
La música empezó a circular fuera de los escenarios
La documentación conservada por el grupo recuerda una buena recepción entre aficionados y presencia en espacios de radio y prensa especializada.
En torno a aquella etapa aparecen nombres vinculados a la difusión del rock como Mariano García, El Pirata, Rafa Basa y Carlos Pina, además de publicaciones especializadas.
No se trataba todavía de una trayectoria consolidada durante décadas, pero sí de algo importante: Tokio había conseguido entrar en la conversación del rock nacional de aquel momento.
Triangles no era un punto final
Las canciones continuaron su recorrido en directo mientras Tokio compartía escenarios con bandas importantes del rock español. El álbum servía ahora como carta de presentación de un grupo que había pasado de las maquetas y los concursos a disponer de un repertorio grabado.
Veinticuatro años después, aquellas canciones seguían teniendo sentido
Cuando Tokio inició su segunda etapa, Triangles volvió a ponerse en circulación acompañado por grabaciones procedentes de las primeras maquetas y material recuperado de los años ochenta.
La reedición no cambia el significado del disco original. Lo refuerza: demuestra que aquella primera etapa había dejado suficiente memoria como para que, décadas después, seguidores y músicos quisieran volver a ella.
Un primer álbum puede ser una presentación. En el caso de Tokio fue también la fotografía sonora de todo lo que la banda había aprendido hasta 1989.
Los años de Pinto, los ensayos, el doble Villa, el estudio y los primeros grandes escenarios terminaron convergiendo en Triangles. Por eso su importancia dentro de Tokio va mucho más allá de ocupar simplemente el primer lugar de su discografía.
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