En una época donde todo se escucha en streaming, hay algo mágico en entrar a una tienda, hojear portadas, conversar con quien sabe de música y descubrir ese disco que no sabías que necesitabas.
Esta Navidad, te invitamos a volver a vivir esa emoción: el olor del vinilo, el sonido de la aguja, la charla con otros melómanos.
Comprar en una tienda local afiliada no es solo hacer un regalo: es apoyar a quienes mantienen viva la pasión por la música.
Las tiendas de discos independientes han sido, durante décadas, el motor del coleccionismo musical y el punto de encuentro de los aficionados. Sin embargo, políticas de distribución tan restrictivas amenazan su viabilidad. “Tenemos clientes fieles que valoran la experiencia de entrar en una tienda, hablar de música y llevarse un disco físico. Con solo tres vinilos es imposible mantener esa relación”, lamentan los comerciantes.
La situación no solo provoca pérdidas económicas, sino también una ruptura del vínculo cultural y humano que caracteriza al comercio de proximidad. Mientras los grandes distribuidores online y las cadenas comerciales son abastecidos sin problema, los pequeños establecimientos que representan la base de la red musical local quedan relegados.